Latinoamérica tendrá que buscar correcta implementación de teletrabajo tras Covid-19

Según un estudio por Citrix, el papel del teletrabajo será fundamental para mantener buenas condiciones de trabajo a distancia tras pandemia de Covid-19

De acuerdo con un comunicado oficial emitido por la vicepresidencia de la corporación multinacional Citrix, departamento de América Latina y el Caribe, al que tuvo acceso el equipo de NotiPress, las modificaciones en varios sectores laborales durante la pandemia de Covid-19 podrían continuar una vez concluida la emergencia sanitaria.

Esta situación del trabajo después de la pandemia es una de las mayores preocupaciones en el establecimiento de la nueva normalidad, ya que en 2019 el 62% de las empresas en América Latina no les permitió a sus empleados trabajar a distancia; el teletrabajo siempre ha sido una posibilidad, pero no para todos.

La implementación del teletrabajo permite que las jornadas se realicen desde cualquier lugar, con enfoque en el hogar; de esa manera se mantienen los empleos, sana distancia, y pueden evitarse inconvenientes relacionados con el transporte.

Otro elemento central del teletrabajo es la disposición de tiempo, porque si bien parece una medida efectiva para encontrar el equilibrio entre la productividad y las horas de recreación para quienes laboran con estas jornadas, las empresas deben estar preparadas de manera cultural y tecnológica, con políticas humanitarias y programas eficientes; de lo contrario se verán rebasadas por exigencias y malas condiciones de trabajo, desde contextos de micromanagement (micro-gestión) que dejarán exhaustos a sus trabajadores y bajarán la productividad de la empresa.

Según el estudio realizado por Citrix, las repercusiones psicológicas para las personas que trabajen horarios extendidos, ya sea por la excusa de mantenerse ocupados, o por un sistema ineficiente de jornadas, pueden volverse un riesgo para la salud al sumarse a las circunstancias actuales de restricciones y confinamiento por la emergencia sanitaria.

En caso de continuar con el teletrabajo, una vez mitigada la pandemia, los retos consistirán en adaptar esta modalidad con base en las necesidades y vida cotidiana de los trabajadores; por ejemplo, madres y padres solteros que aún dependan de llevar a sus hijos a la escuela, pasar tiempo de cuidado, entre otros elementos con posibilidades de verse comprometidos por jornadas y horarios extendidos.

Los espacios de trabajo deben apostar, ante todo, por el bienestar de sus empleados; en ese sentido, una vez que se tengan las circunstancias adecuadas para implementar el teletrabajo, este se puede constituir como una modalidad con múltiples beneficios, donde la experiencia de trabajo no puede ser un lugar al que se asiste, sino una actividad para realizarse realizarse desde cualquier lugar. Las dificultades de implementar el teletrabajo en América Latina y el Caribe deben tomar en cuenta estas consideraciones y buscar llegar a un sector más amplio de la población, de otra manera las condiciones se mantendrán con el mismo sesgo reportado en 2019.