Las quejas de Raúl Santiago López

El engaño del INSABI, fue que el presidente dijo que con ese instituto los mexicanos tendrían servicios médicos similares a los de Canadá, Reino Unido y Dinamarca, ni siquiera hay mejorales

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Raúl Santiago López

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El pasado martes 7 de septiembre, compareció ante la cámara de diputados, el doctor RAÚL SANTIAGO LÓPEZ DÍAZ, esto en el marco de la glosa del cuarto informe del gobernador del estado, así que en esta glosa, el Secretario de Salud, contestó todos los cuestionamientos y dudas, que le fueron planteados, por las y los legisladores que forman parte de la XXXIII Legislatura. 

 

Muchas e interesantes preguntas fueron hechas y contestadas con precisión por el titular de la salud en el estado, sólo que llegó el momento en que al dar detalles del estado que guarda la Secretaría de Salud,  las diputadas Laura Paola Monts Ruiz, Any Marilú Porras Baylón y Natalia Carrillo Reza, del partido Morena, fueron incisivas en la falta de atención médica, abasto de medicamentos, atención hospitalaria, programas en la prevención de suicidios, salud mental, depresión, ansiedad, la vacunación para mujeres que están privadas de la libertad, pero esto no fue todo, al secretario de salud, le siguieron tundiendo y le echaron en cara  la falta de personal médico en los centros de salud, de las condiciones en las que se trabaja en el hospital de Santiago Ixcuintla, la falta de servicios médicos en la población indígena. 

 

Y les puedo decir que Raúl Santiago López Díaz, hizo todo lo que pudo por mantener el control, ya que habló del presupuesto asignado, abasto de medicamento, los índices de diabetes mellitus, hipertensión, obesidad en infancia y edad adulta, y hasta de  la construcción de centros de salud, pero cuando fue copado por lo que los diputados consideran un pésimo servicio de salud, entonces el doctor López Díaz, parece que vulneró su capacidad de aguante de tanta embestida y empezó a hacer una especie de catarsis con los legisladores nayaritas, aceptando y diciendo que si el sistema de salud del estado, está mal, es porque la federación simplemente ha abandonado al estado. 

 

Lamentó que el famoso Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que suplió al Seguro Popular, no haya funcionado, en otras palabras, que hasta el momento el INSABI, siga siendo un fracaso, afirmación que no es ninguna novedad, y que sólo es cosa de preguntarle a millones de mexicanos, si el INSABI ha sido cuando menos igual que el Seguro Popular, ya no digo que haya sido superior, sino cuando menos igual. 

 

Lo cierto es que la improvisación y el desorden con el que inició el uso del membrete llamado Instituto de Salud del Bienestar (Insabi), sigue en la misma situación, y esto nos obliga  a preguntar hasta dónde resulta lícito el derecho de los gobernantes a soñar. 

 

Porque, efectivamente, la fuerza política y el liderazgo social del presidente Andrés Manuel López Obrador se alimentan de la expectativa de cambio que él generó y sigue generando entre millones de mexicanos. Si bien ese éxito gubernamental en la percepción del lastre corruptor no tiene réplica en el tema de la inseguridad y la violencia criminal, donde la situación incluso ha empeorado, el presidente López Obrador sí consiguió, hasta ahora, convencer a la mayoría de que las dificultades para superar esos problemas son atribuibles todavía al “cochinero” que le dejaron sus antecesores. 

Es en este contexto de percepciones halagüeñas para el gobierno que conocimos el arranque oficial del Insabi, un proyecto que, si nos atenemos a las palabras presidenciales, podría considerarse como el más ambicioso del sexenio.  

 

Y es que al anunciar, el 2 de enero de hace dos años, la creación de un sistema de salud como el que tienen Canadá, Reino Unido y Dinamarca, el Presidente echó a rodar el sueño de universalizar el acceso a los servicios médicos y hospitalarios de manera gratuita.


Pero después de esa promesa sólo hubo satanización para justificar el entierro del Seguro Popular, un mecanismo financiero que se creó por ley en 2003 y que durante tres sexenios fue afiliando, paulatinamente, a cerca de 20 millones de mexicanos ajenos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), hasta establecerse como un sólido fondo para enfermedades catastróficas, como el cáncer en niños y mujeres y el VIH-SIDA.  

 

El proceso parlamentario que dio paso a la creación del Instituto mostró a un Congreso incapaz de detener desde la oposición la monumental mentira de que todos los mexicanos tendrán acceso a la salud, un sueño que requeriría triplicar el actual gasto en la materia que es del 2.5 por ciento del Producto Interno Bruto, y ahora aquí están las consecuencias, y las quejas del propio secretario de salud de Nayarit, nos quedamos sin Seguro Popular, y sin INSABI, porque en la práctica no existe…hasta el lunes  

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