La telemedicina durante la Covid-19 y el reto de la desigualdad

Aunque la telemedicina repuntó como alternativa durante la pandemia de Covid-19, la brecha tecnológica y lingüística dificultan implementar el servicio

Con el fin de prevenir los contagios de Covid-19 y reducir la saturación del sistema de salud durante la crisis sanitaria, la telemedicina (o “telehealth”, como se conoce en inglés) ha despuntado como alternativa para que la gente, en Estados Unidos, pueda cumplir con sus citas médicas sin la necesidad de acudir a los hospitales. Sin embargo, con esto, han salido a relucir los diversos retos del sistema de salud en cuanto a la desigualdad en este servicio.

La telemedicina es la prestación de servicios médicos a distancia con el uso de tecnología y sistema de comunicación como el teléfono o la computadora. Según la Oficina de Responsabilidad del Gobierno de los Estados Unidos, únicamente el uno por ciento de los beneficiarios de Medicare, programa de cobertura de seguridad social del gobierno estadounidense, recurrió a la telemedicina, la mayoría en zonas rurales, según datos de 2017.

No obstante, ante la crisis sanitaria por la Covid-19, Medicare levantó muchas de sus restricciones para que más pacientes tengan acceso al servicio. Con base en una encuesta de la Universidad de Chicago, la cifra de atención por telemedicina ha sido, a mediados de abril de 2020, del 20% en personas mayores de setenta años. De ellos, la mitad ha descrito la experiencia como equivalente a una visita en persona, mientras al 40% le pareció peor.

Según especialistas, la política inicial de Medicare creaba una brecha para aquellos pacientes sin acceso a una computadora, smartphone o incluso una conexión de banda ancha, quienes se veían obligados a recurrir a consultas por teléfono fijo, sin video. El que las plataformas de telemedicina estén pensadas sólo para personas angloparlantes también ha sido un desafío.

En una clínica de atención primaria de la Universidad de California en San Francisco, donde el 14% de las visitas las realizan personas no angloparlantes, la cifra disminuyó a 7% al implementarse las consultas a distancia. Todo esto viene a sumarse a otras desigualdades persistentes del sistema de salud estadounidense.

De acuerdo a la Red de Salud Panétnica de California, 11 por ciento de las muertes en el estado por Covid-19, hacia finales de mayo, han sido de personas afroamericanas, cifra que ya supera la mitad de la población negra de California. Similarmente, latinos de entre 18 y 34 años representan más de dos tercios de las defunciones en ese rango de edad. El desglose de los datos del condado de Los Ángeles muestra, además, que población proveniente de las islas del Pacífico es doce veces más propensa a morir por coronavirus, en comparación a su contraparte blanca.

Señala la organización la falta de datos demográficos contundentes acerca de los tratamientos, así como la carencia de información actualizada cuyo acceso sea adecuado lingüística y culturalmente, lo que provoca, los pacientes busquen atención médica tardíamente, se retrase el rastreo de casos y se contagie a más personas antes de entrar en cuarentena. Esto, junto a la brecha tecnológica para la telemedicina, son algunos de los retos para el sector salud, en cuanto a desigualdad, durante la pandemia de Covid-19 en Estados Unidos.