#FuerzaNayarit

180 mil son los damnificados que dejó a su paso el Huracán Willa, una de las peores tragedias para el pueblo de Nayarit.

No, no perdimos todo; tenemos la vida.” Es la respuesta de Claudia Mancinas, una madre de familia de la comunidad nayarita de Los Sandovales, arrasada por las lluvias torrenciales y el desbordamiento del río Acaponeta. A pesar de haber perdido su patrimonio y recibir ayuda a cuentagotas, esta mujer agradece estar viva. El huracán Willa tocó el norte de Nayarit la madrugada del 24 de octubre inundando comunidades enteras. Tras su paso, miles de casas quedaron repletas de fango. En las redes sociales circulan testimonios visuales que muestran familias completas retirando el lodo de sus viviendas, exhaustas por el esfuerzo físico de varios días, hoy vulnerables a posibles enfermedades, desde irritaciones en la piel hasta el dengue o el cólera, y perplejas de chocar con la cruda realidad de la pérdida total de su patrimonio. Las escenas muestran refrigeradores abiertos llenos de lodo, techos de lámina lejos de los muros que debieron sostenerlos, gallinas y vacas muertas, hectáreas de cultivos anegadas… La vida cotidiana de miles de familias nayaritas se ha roto y muchas deberán reiniciar de cero.

El gobierno estatal estima 180 mil damnificados, de los cuales 100 mil han perdido todo y cuatro pérdidas humanas. Ya se evacuaron los centros de población en riesgo e iniciaron las labores de limpieza y desbloqueo de vías. “Nayarit también es México”, recordó el gobernador del estado, Antonio Echevarría, al gobierno federal por la lentitud en enviar apoyos. Por su parte, el Secretario General de Gobierno de Nayarit denunció que, a pesar de la declaratoria de zona de desastre publicada el 31 de octubre pasado, el flujo de recursos del Fondo Nacional de Desastres (FONDEN)aún no inicia por letargos burocráticos. Hoy no podemos siquiera hablar de recuperar o reconstruir Nayarit. La vuelta a la normalidad de las comunidades damnificadas depende, hasta el momento, de la colaboración ciudadana y del sector privado con las autoridades locales, las fuerzas armadas y otros gobiernos estatales. No existe una estrategia integral de reconstrucción.

Ante la dimensión de la catástrofe y en el marco del Acuerdo por la Transparencia y Combate a la Corrupción que firmaron el 15 de octubre pasado los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, los gobiernos municipales y cámaras empresariales, debemos implementar en Nayarit una #ReconstrucciónAbierta caracterizada por #TransparenciaTotal en los donativos en especie y en los recursos públicos y privados que fluyan. Para lograrlo, el primer paso será que las autoridades identifiquen quiénes realmente necesitan la ayuda, darles a conocer los apoyos a los que tiene derecho, las vías para solicitarlos y recibirlos y vigilar que no haya abusos ni uso indebido de los escasos recursos disponibles. En este proceso deberán permitir a los ciudadanos vigilar cómo se canalizan los recursos. En esto, la tecnología puede hacer la diferencia. Existen experiencias recientes de los sismos de 2017 (S17) que pueden ser revisadas.

Por ejemplo, para contener los daños de los recientes sismos en la Ciudad de México, la sociedad civil organizada implementó un mecanismo denominado Verificado 19S que aprovechó servicios de mensajería instantánea y localización GPS gratuitos para identificar las necesidades y ofertas de ayuda, los medios de transporte para llegar a las comunidades necesitadas y garantizar la entrega. En pocas palabras, se construyó un círculo de confianza gracias a que la colaboración permitía tener certeza sobre las demandas específicas en comunidades concretas, qué se ofrecía en los centros de acopio y poder verificar la correcta entrega en tiempo real. Por esta razón, población, autoridades, sociedad civil y organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales utilizaron a Verificado 19S como un mecanismo de referencia para donar.

Hoy éste es uno de los grandes retos que enfrentamos los nayaritas. Generar sinergias de colaboración y confianza para que todas y cada una de las muestras de solidaridad sean estrictamente en favor de los damnificados. Es urgente crear un grupo de personas que verifique lo que se necesita en las comunidades, confronte lo que existe en los centros de acopio y detone las redes de vinculación con las autoridades federales, estatales y municipales. Además, deben definirse métodos de comunicación válidos, para visibilizar en tiempo real las necesidades en el terreno, la oferta de ayuda y los métodos de transportación que permitan cerrar la brecha entre oferta y demanda. Los resultados de esta colaboración deben comunicarse vía redes sociales. De esta manera, al centralizar o sistematizar la información y comunicación todos podríamos tener certeza sobre lo que necesitan los damnificados en tiempo real y ellos saber quién se los puede proveer.

Por otro lado, la #TransparenciaTotal de los gobiernos estatales y municipales respecto al manejo de los recursos públicos y privados que vayan fluyendo tiene varias aristas. La primera y más importante es que las personas damnificadas tengan la información para acceder a esos recursos, es decir, generar mecanismos de difusión de la información de los requisitos, plazos, apoyos y aviso de privacidad para garantizar que las personas que los requieren puedan solicitarlos y recibirlos. La segunda arista es para dar a conocer las razones por las cuales la ayuda llega a cuentagotas y disipar cualquier suspicacia. Por ejemplo, acceder al FONDEN implica cumplir varios pasos: lograr la declaratoria de desastre y solicitar los primeros apoyos económicos, que pueden tardar hasta 55 días en comenzar a llegar. La tercera arista de la #TransparenciaTotal es permitir un ejercicio de rendición de cuentas: los nayaritas tenemos derecho a conocer los plazos estimados y reales en los que se entregará la ayuda y a conocer un padrón abierto de damnificados. Solo de esta manera será posible la fiscalización y el control social de los recursos. Esto es de particular importancia porque el estado puede incurrir en déficit o deuda pública para enfrentar los gastos contingentes y ya se contempla esta posibilidad. Sin rodeos, cada paso para recuperar Nayarit debe darse con #TransparenciaTotal.

No es la primera vez que Nayarit es azotado por los huracanes y las lluvias que provocan inundaciones y ponen en riesgo las vidas y el patrimonio de miles de familias. Cómo olvidar las inundaciones del 13 de septiembre de 1968 en Acaponeta. El CENAPRED tiene registradas por lo menos 31 contingencias hídricas en el estado entre 2000 y 2015. Nombres como Odile, Blanca, Patricia, Frank y Jova son familiares a los nayaritas. Willa se suma a esta lista de la forma más triste, porque no tiene precedentes. Hoy es urgente fomentar la participación, la colaboración para que la información verídica circule para apoyar a los damnificados. Además, es necesario hacer hincapié en el orden y la planificación en el uso de los recursos públicos. No permitamos que los números, cifras y estadísticas desvanezcan los rostros de cada nayarita que requiere nuestro apoyo y organización: nuestro objetivo debe ser devolver la vida cotidiana a personas con nombre y apellido, como Claudia Mancinas. Para lograrlo se requiere #FuerzaNayarit.

Joel Salas Suárez Comisionado del INAI y coordinador de la Comisión de políticas de acceso, gobierno abierto y transparencia. Twitter: @joelsas