CUARENTA AÑOS DE LAS MALVINAS

Cuando Diego Armando Maradona anotó en un mismo partido del campeonato Mundial de Futbol México 86 el que pudiese ser el gol más bonito de los mundiales “El gol del Siglo”  donde en una jugada  por sí solo fue dejando sembrados en el pasto a una serie de rivales y definió con la mayor categoría, y el otro tanto, por ser el más polémico y comentado puesto qué fue el famoso gol catalogado como el de la “mano de Dios” algo de maña, algo de virtud; en ese partido el pueblo argentino no solo lo celebró como la demostración de uno de los más grandes genios del futbol mundial que les daba en ese momento el pase a semifinales donde a la postre se llevarían su segundo trofeo como campeones mundiales, sino que internamente lo consideró como una muestra de honor en memoria de aquél conflicto bélico aun fresco en la memoria y en la piel del pueblo argentino, me refiero a la Guerra de las Malvinas que apenas cuatro años antes había tenido ese país con los ingleses  y que ahora deportivamente pero con mucha trascendencia de fondo se enfrentaban de nuevo en una rivalidad acendrada por el recuerdo.

Ahí victoriosos en la cancha, un futbolista recreaba el honor patrio al salir en hombros y dedicarle a su patria una alegría soñada desde aquel 14 de junio de 1982 en que se firmara la rendición incondicional de las tropas sudamericanas  frente a su rival La Gran Bretaña a la que devolvía aquellas tierras que desde 1833 ya poseían pero que los últimos 72 días fueron arrebatadas por el ejército argentino después de un sorpresivo ataque militar que desencadeno un desigual conflicto.

En efecto estamos cumpliendo  40 años de la llamada Guerra de Las Malvinas o Guerra del Atlántico Sur, un conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña e Irlanda del Norte que tuvo lugar en el complejo de islas conocidas como las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur en la Austral Tierra de Fuego, en un intento nacionalista por parte de este país para recuperar la soberanía de las islas a las que las Naciones Unidas consideraban territorio en litigio entre estas dos naciones, solo que la nación europea  las administraba y gobernaba desde 1833.

Fueron 72 días de conflicto en un marco aún de una Guerra fría que veía como Los Estados Unidos apoyaban finalmente al país de la Reina Isabel a pesar de que las dos naciones implicadas eran sus aliados, y esperando ver cuál sería la postura de la Unión Soviética la que a lo largo del conflicto se mantuvo  siempre al margen.

Varias fueron las razón por las que se tomó una decisión tan arriesgada y temeraria, una se demarca del sentir patriótico y deseo permanente de recuperar una parte de la Patria que se siente como propia, la otra recordemos que desde 1976 Argentina vivía bajo la Junta Militar que derroco al gobierno de Estela Martínez viuda de Perón (Isabelita) encabezada por el General Jorge Rafael Videla que después de más seis años en el poder se debilitaba hacia el exterior por el casi 90% de inflación, una profunda recesión, la interrupción de una buena parte de su actividad económica, la generalización del IVA, el empobrecimiento de la clase media, la baja de salarios y una presión muy alta de los grupos de oposición, ya a la fecha Videla había dejado el cargo en manos del General Roberto Viola y esta a su vez lo entregaba a Leopoldo Fortunato Galtieri quién junto a su cuerpo militar y de inteligencia se encaminaron a buscar una salida heroica y patriótica que volviera a revivir la confianza del pueblo argentino.

Apoyado en un plan encabezado por el General Jorge Isaac Anaya, se fraguó la llamada Operación Rosario, una sorpresiva estrategia bélica anfibia planeada para tomar las tres principales islas en un orden de menor a mayor importancia y hacer ondear en cada una de ellas la bandera azul y blanco. Así fue como un dos de abril de 1982 en forma sorpresiva el mundo se enteró que la poderosa Inglaterra había sido sorprendida por aquél país sudamericano que bajo un golpe preciso había retomado para sí el control de ese territorio otrora en posesión inglesa.

Era indudable la reacción que se tendría por el país agredido,  Margaret Thatcher  la  primer ministro de la Gran Bretaña vivía momentos tensos dentro de su país, su Partido el Conservador iba en franca debilitación, situación que se aprovechó para enfilar toda la fuerza de su ataque a recuperar dichos territorios, fueron días intensos donde la superioridad militar y bélica se hizo valer, incluyendo el doloroso hecho del hundimiento del crucero de la armada argentina General Belgrano, de esta manera a los tres meses se firmó la capitulación y aparentemente las cosas volvieron a la normalidad en las Islas, al año siguiente El Partido Conservador con “La dama de hierro” a la cabeza logró su reelección y La Junta Militar de Reordenación dejó el poder regresando la democracia en  aquel porteño país.

Malvinas un motivo que sigue vivo en el corazón de aquel país y que se recuerda como una parte de la historia donde sus 649 caídos son ejemplo de un ideal de recuperar un girón de tierra que se ensancha en el lugar donde nuestro continente se pierde infinitamente con el Polo Sur.

Por cierto hablando una plataforma de streaming está proyectando una serie llamada Santa Evita  recordando aquella mujer argentina protectora de los “descamisados” pero esa será otra historia.

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