Entre bolígrafos y pinceles

Existe una estirpe de escritores brillantes que además de expresarse entrañablemente a través de la palabra, han explorado otros caminos para expresarse, como el dibujo o la pintura. 

A este linaje, pertenecen el poeta inglés William Blake (1757-1827), autor del poema Las bodas del Cielo y del Infierno (1790), quien ilustró varios pasajes bíblicos, la Divina Comedia de Dante e hizo una pintura realmente bella alusiva al físico inglés Isaac Newton.

Del poema Las bodas del cielo y del infierno, rescato algunos Proverbios del Infierno:  

En tiempos de siembra aprende, en la cosecha enseña y en el invierno goza.

La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.

Quien desea y no actúa engendra la plaga.

En la misma Europa, otro narrador que además de ser aviador también era un gran acuarelista, al menos eso podemos apreciar al ser él mismo quien ilustra uno de los libros más representativos de la literatura del siglo XX, Le petite prince (El Principito) (1944). Desde luego me refiero a Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944).

Quién no recuerda esa bella acuarela del principito en su hogar el asteroide B-612 o su representación de una serpiente boa después de comerse un elefante que nada que ver con un sombrero.

Más próximos a nosotros hay dos escritores que escudriñando con detalle sus vidas como creadores hallamos paralelismos en sus biografías y en sus aficiones, diríamos que ambos tejen puntos de encuentro.

Gao Xingjian y Fernando del Paso

Los orígenes de los escritores Gao Xingjian (1940) y Fernando del Paso (1935-2018) son muy distantes, el primero nació en Jangsu, China y el segundo, en la Ciudad de México, México. Visto de esta manera, sus culturas son distintas pero no ajenas, la migración china ha sido una constante en México desde 1874, según documentos bajo resguardo del Archivo General de la Nación (AGN).

En la actualidad, la cultura china permea la mexicana y como en otros países del mundo, en la Ciudad de México también existe un Barrio Chino muy concurrido ubicado en el mismísimo centro de la capital del país.

Los lienzos de Gao Xingjian

Gao Xingjian obtuvo el Premio Nobel de Literatura en el año 2000, convirtiéndose en el primer escritor de lengua china en obtener este reconocimiento. Su trayectoria como escritor comenzó con sus obras de teatro, las más representativas La señal de alarma (1982), La estación de autobuses (1983) y El hombre salvaje (1985).

Pero el reconocimiento mundial de Gao Xingjian como hombre de letras proviene principalmente de sus novelas La Montaña del Alma (1990) y El libro de un hombre solo (1999), la primera es un viaje al interior de la China profunda, en la que aún perviven las tradiciones y las comunidades rurales y la segunda es la historia de un hombre atormentado por la persecución del régimen comunista, sus valores e ideología a través de las imposiciones políticas de Mao Zedong y de la Revolución Cultural, en la que todo individuo puede ser denunciado como enemigo del régimen hasta por su propia familia y ser enviado a los campos de reeducación, es decir, es la sobrevivencia en un estado de terror, novela que tiene mucho de autobiográfica, pues Gao Xingjian sufrió la condena de permanecer cinco años en los campos de reeducación y la censura de sus obras de teatro en su país, por lo que el escritor tuvo que exiliarse en Francia.

Sobre La montaña del alma, el escritor mexicano Sergio Pitol escribió: “La trama es un intrincado tejido de discursos, un laberinto que yace bajo una superficie en apariencia confusa. Allí, diluido, encuentra el cauce de la novela china clásica, y también los temas de la Ópera de Pekín, pero también están Proust y Genet, la novela contemporánea francesa, y Joyce y Cervantes, a quien leyó desde la infancia. Es una novela abstracta capaz de acariciar el mundo de lo real e internarse en él. Una novela del lenguaje, del terror vivido y el asombro ante el simple hecho de vivir. En fin, es una de las más extraordinarias experiencias literarias de nuestro tiempo.”

La escritura no es la única forma en la que este autor chino se expresa, también lo hace a través de la pintura con tinta china sobre tela o papel arroz, con una estética minimalista, profunda, intimista y metafísica.

Su obra pictórica se ha expuesto en diversas galerías de Europa, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, España, en el Museé d’Ixelles Brussels, Bélgica, entre otros.

Su expresividad ha rebasado las fronteras de la escritura y de la obra plástica,  filtrándose y manifestándose a través de la música, Gao Xingjian escribió y dirigió la ópera Snow in August (2002).

Los trazos de Fernando del Paso

En diversas entrevistas que concedió Fernando del Paso a la prensa, declaró que él pensó en algún momento de su vida que su destino sería ser dibujante o pintor ya que desde pequeño cargaba sus cuadernos y colores para dibujar bajo cualquier pretexto y aunque no fue tan notable por esta actividad tanto como lo fue por ser escritor, por fortuna, nunca dejó descansar sus pinceles ni la tinta china.

De manera paradójica, Fernando del Paso ingresó al mundo de las letras a través de la poesía con la publicación de su poemario Sonetos de lo diario (1958), y digo paradójico por que como sucedió con el dibujo tampoco destacó por ser un gran poeta, su enfebrecida y prolífica imaginación lo condujo a convertirse en novelista.

José Trigo (1966) es el paso decisivo para que Del Paso haga de este género su vocación. Una novela en el que el lenguaje viaja en todas direcciones, con arcaísmos y modismos a veces inintelegibles pero hipnotizantes. El contexto de esta historia es el movimiento ferrocarrilero y la cristiada, dos acontecimientos importantes en nuestra historia social y política.

Posteriormente, serán publicadas Palinuro de México (1977), una novela desenfadada en la que conoceremos la delirante vida del protagonista, un estudiante de su tiempo que de manera azarosa se involucra en los acontecimientos del movimiento estudiantil de 1968; Noticias del Imperio (1987), que tiene como protagonista a la emperatriz Carlota y como contexto la época del Segundo Imperio en México y Linda 67, Historia de un crimen (1995), una novela sobre un joven arribista en tiempos neoliberales.

Para teatro, Fernando del Paso escribió La muerte se va a Granada (1998), una obra dramática sobre el poeta español Federico García Lorca.

De manera intermitente, a la par que escribía sus libros, Fernando del Paso llenaba espacios en blanco con sus trazos, así escribe e ilustra Castillos en el aire Fragmentos y anticipaciones Homenaje a Maurits Cornelis Escher en la que constreñidos en espacios esféricos, nuestra mirada deambula por castillos con cúpulas bulbosas, fuertes delimitados por infinitas teselaciones, por laberintos o murallas, por esculturas geométricas, por paisajes oníricos, por espacios poliédricos y universos geodésicos.

La obra plástica de Del Paso se exhibió en galerías de diversos países y en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México.

Como podemos apreciar, los puntos de encuentro entre Gao Xingjian y Fernando del Paso no sólo se entretejen en el plano expresivo, también en el geográfico, pues cabe apuntar que el escritor mexicano vivió en París donde ejerció las funciones de Consejero Cultural en la Embajada de México en Francia y fue Cónsul General de México en aquel país; en el literario, ambos, admiraban la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; y en el plástico, la tinta china es una constante en su expresión gráfica.

En Noticias del Imperio, Fernando del Paso inicia esta magnífica obra con un memorable epígrafe que atribuye a Malebranche, La imaginación, la loca de la casa”, no hay frase que encaje mejor para evocar la obra literaria y pictórica de estos dos artistas.

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