De la Escuela para Tiranos

“Quien no haya conocido la tentación de ser el primero en la ciudad, no comprender· el juego de la política, de la voluntad de someter a los otros para convertirlos en objetos” E. CIORAN. “La escuela del tirano”

Un filosofó europeo, rumano se atrevió a tomar a la política como objeto de su reflexión desde una peculiar manera de ver el mundo cargada de pesimismo. Emil Ciorán fácilmente puede ser un referente para entender el comportamiento político de quienes deciden vender su alma al diablo para dedicarse a vivir de la política, no importando si se trata de un magistrado español, un senador en México, un diputado local de Nayarit, una presidenta municipal de Tepic, o un regidor de Tecuala. En cualquiera de los casos, está la tentación de activarse una tendencia inmanente a ejercer el apetito tiránico de poder y de someter a otros a tu voluntad para convertirlos en objeto de tu señorío. Es tan sutil el modo como la escuela del tirano se impone en las personas que viven de la política, los llamados políticos profesionales, que transforman su personalidad de manera casi inmediata, al momento de acceder a un cargo público o a una posición de autoridad desde el ejercicio de gobierno, y para entender mejor lo que se escribe, les comparto algunas de las frases que Ciorán escribe y que suelen ser bastante ejemplificativas en espacios y lugares tan peculiares como nuestro estado nayarita:

  1. “Todo cambia en ellos, hasta el timbre de su voz. La ambición es una droga que convierte al que le es adicto en un demente potencial.”

Una vez que se saben poderosos y acceden al cargo público en cuestión o a un cargo de autoridad, suele ocurrir que el tono de su voz se modifica, su mirada se transforma, sus gestos se vuelven otros, y el apetito por aumentar su poder y las ganancias de su ejercicio cada vez son mayores, ya sea como regidores, presidentes municipales, diputados locales, diputados federales, integrantes del gabinete legal,

  1. “Todos los hombres son más o menos envidiosos; los políticos lo son completamente. Uno se vuelve envidioso en la medida en que ya no soporta a nadie ni al lado ni arriba”

La envidia trastorna la mente del político, deben de lidiar, con quienes son una amenaza para su cargo, y buscan siempre ser los primeros y únicos que estén al frente de los asuntos públicos, marcando tendencia o al frente de la preferencia de las personas. No aceptan competencia alguna, ni un adversario que les arrebate la confianza o la legitimidad que tienen ante sus seguidores, el poder no se comparte, se ejerce de manera unipersonal y se impone de manera jerarquizada estando ellos a la cabeza de la pirámide por encima de sus simpatizanteas.

  1. “Tienes que saber fingir la cólera o la locura, dar la impresión de ser sanguinario por inadvertencia, tramar combinaciones terribles sin perder tu aspecto de bonachón.”

La mentira para el político es parte de sus habilidades y capacidades que forman parte de su perfil profesional, el manejo de las emociones colectivas, es un arte que se debe cultivar rigurosamente, saber hacer uso del miedo y del temor para conseguir los fines que se plantea y alcanzar los objetivos que tiene en mente, ya sea acumular riquezas, bienes, y utilizar de forma eficaz la oferta de promesas a cumplir, construyendo una inmensa pirámide de expectativas que sólo él tiene la capacidad de brindar a la ciudadanía y a sus seguidores.

Sin embargo, y a pesar de estas lecciones propias de un gobierno tiránico, Cioran nos da pistas para saber actuar desde la ciudadanía para poder enfrentarlos y evitar caer en las redes de su ambición y de su poder y nos brinda algunas soluciones:

 “Para no ceder a la tentación política, hay que vigilarse a cada momento. Pero, ¿cómo conseguirlo en un régimen democrático en el que el vicio esencial es permitirle a cualquiera aspirar al poder y dar libre curso a sus ambiciones? De ello resulta una enorme abundancia de fanfarrones, de agitadores sin destino, de locos sin importancia”

Ante tal riesgo, que implica que en una república o en una democracia, llegue a gobernar con el consenso de la mayoría y el voto popular, un populista, dictador, tirano o fanfarrón, habrá qué hacer lo siguiente: “Una república que se respete debería trastocarse ante la aparición de un gran hombre y proscribirlo de su seno, o impedir al menos que se cree una leyenda a su alrededor.” Para evitar la llegada de un tirano que imponga su poder en nuestra democracia, habrá que evitar endiosarlo, rendirle culto a su personalidad, o venerarlo como si fuera nuestro guía y salvador. Así las cosas y los riesgos a los que se expone la ciudadanía cuando se vive en republicas y democracias. O usted qué opina….

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