De la Universidad al Pueblo

"No seamos paletos de la ciencia. La ciencia es el mayor portento humano; pero por encima de ella está la vida humana misma, que la hace posible" Ortega y Gasset

La UAN tiene nueva rectora. El día de ayer ha tomado protesta la Dra. Norma Galván como nueva rectora de la Universidad Autónoma de Nayarit ante la sesión solemne del Consejo General Universitario. Al margen de lo que implica el que sea la primera mujer que asume ese cargo, y que la prensa local ha bautizado tal acto como algo “histórico”, lo realmente importante es el horizonte que se vislumbra y la capacidad de ejecución que se tenga para enfrentar la crisis que tiene a la Universidad hundida en esta incertidumbre financiera.

Sin duda es un gran avance que la perspectiva de género acompañe este acontecimiento, pero lo que realmente importa es el diagnóstico para entender en donde está situada la Universidad a partir de ahora. Y es que el discurso dado por la nueva rectora en su toma de protesta es ejemplificativo para poder dimensionar el rol que cumple la universidad en la sociedad nayarita, y permite entender que la universidad aislada en sí misma, encerrada en sus muros de cristal, blindada del exterior y respirando plácidamente en sus adentros no cumplirá con su función sustantiva de responsabilidad social ni será capaz de potenciar el desarrollo de la entidad a nivel del conocimiento.

Esto implica reconocer que la Universidad está en deuda con la sociedad, que se requiere retomar el camino que lleva de la Universidad al Pueblo, y que implica además aceptar la necesaria coordinación de trabajo intergubernamental e interinstitucional entre el estado, los municipios y la propia universidad para que se logren alcanzar las metas que se plantean como instituciones de gobierno, creadas para atender las necesidad de la comunidad y orientadas a mejorar las condiciones de bienestar entre los pueblos y los municipios.

La triada UNIVERSIDAD – SOCIEDAD – GOBIERNO es inseparable, y exige una puntual vinculación para que se garantice la materialización de proyectos de gobierno con alto impacto social, sin embargo las instituciones requieren de capacidad de gestión por parte de quienes están al frente de ellas, de ahí la necesaria petición hecha por la nueva rectora para pedir y solicitar al sector público, que se apoye y se haga acompañar de la universidad como su aliado estratégico  para llevar a cabo, y cumplir con las demandas ciudadanas que implican un alto grado de intervención social comunitaria.

De ahí la necesidad de reformar la universidad en al menos tres niveles: el primero orientado a modificar sus mecanismos de financiamiento, para estabilizar la crisis financiera y comenzar a replantear la política salarial y gasto que impacta en la planta docente y administrativa buscando afianzar el trabajo en investigación, docencia y vinculación social. El segundo orientado a modificar su modelo académico, para que garantice una mayor intervención social comunitaria para que se logre vincular el conocimiento del aula con las problemáticas sociales que requieren de atención, y que permita a su vez la formación de profesionales que asuman su responsabilidad social con los saberes  adquiridos desde las columnas de la Universidad Pública, y el tercero orientado  a cambiar la cultura política al interior de la universidad y los mecanismos de selección de autoridades, situación que obliga a incentivar una mayor participación democrática en la toma de decisiones por parte de la comunidad universitaria. 

La responsabilidad que hoy asume nuestra nueva rectora en la UAN nos obliga a repensar el camino que nos lleva de la Universidad al Pueblo, sin demagogias ni romanticismos, pero si con un alto sentido de responsabilidad social y compromiso para reasignar el lugar que a la universidad le corresponde en Nayarit como motor de bienestar y desarrollo.

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