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El PIB, una medida incompleta de prosperidad

Hace un par de semanas, el gobernador Miguel Ángel Navarro, publicó en redes sociales oficiales, un gráfico de la firma consultora internacional Deloitte que expone la estimación en la variación del Producto Interno Bruto (PIB) posterior al COVID-19 en todos los estados de la República Mexicana, situando a Nayarit como la entidad de mayor recuperación económica en el país.

Es muy común escuchar que la percepción de prosperidad de algún región o país se realice en función de su PIB; es importante señalar que este indicador es la suma de todos los bienes y servicios producidos en un tiempo determinado, lo cual de acuerdo con la Ley de Okun, permite que si en un determinado lugar se aumente el gasto y la inversión, esto tendrá un efecto positivo en la economía, pues esto desencadenará el aumento de los ingresos en las empresas, que a su vez incrementará el empleo y los salarios de los trabajadores.

Sin embargo, el PIB por si solo, no puede medir la distribución de la riqueza en un país, y aunque existen indicadores como el de desarrollo humano (PNUD), que mide el nivel de desarrollo, comprendida con elementos como esperanza de vida o la educación, destacando el valor importantísimo de tomar en cuenta la dimensión humana en las consideraciones de prosperidad de alguna región, aún queda pendiente tomar en cuenta el costo real que la generación que esta riqueza produjo respecto del manejo de sus recursos naturales.

En 1966, el economista inglés Kenneth Boulding publicó un ensayo donde hizo alusión al principio finito de los recursos naturales. Su obra The economics of the coming spaceship earth (Nave Espacial Tierra) analiza la cuestión de los límites del crecimiento económico, comprendido a través de la premisa de que los recursos que otorga la naturaleza son finitos, debido a la forma de extracción y la capacidad de asimilación de los residuos.

La metáfora utilizada por Boulding, proviene de la comprensión masificada de nuestro mundo gracias a la carrera espacial, en la cual pudo constatarse de manera visual los límites de nuestra esfera cerrada en la cual se llevan a cabo todas las actividades humanas actuales. Esta nueva concepción de un sistema cerrado, donde cada uno de los materiales utilizados tienen una duración limitada obliga a replantearse la forma en cómo se aprovechan los recursos naturales. En este nuevo entendimiento de la tierra, vista como una nave espacial que contiene un número limitado de recursos, los astronautas, serían en este caso, cada uno de los seres que conformamos la biosfera

A su vez, Boulding también manifiesta una critica interesante respecto de la medición del progreso de un lugar en función de su producto nacional bruto PNB, (similar

al PIB, pero el PNB incluye las rentas recibidas por los nacionales fuera del país y se deduce lo producido por los extranjeros dentro del país) como medida del éxito de una economía. Pues el autor plantea la necesidad de describir de manera desglosada que parte del PNB deriva de recursos finitos, recursos reproductibles y los residuos que este genera. Otro de los conceptos que el autor plantea, es la del stock, entendida como una forma en la cual para que sea propicia nuestra situación se debe reducir el consumo de todos aquellos bienes que actualmente consideramos como necesarios para vivir.

De esta forma, la medida tradicional basada en la mera acumulación viene a ser parte de un ideario que Boulding refuta a través del entendimiento de una dinámica que considere el aprovechamiento de los recursos y una mejor calidad de vida; conceptos claves en la lógica del desarrollo económico local.

El autor, destaca otro elemento importante, respecto del aprovechamiento y generación de residuos que el sistema de producción actual plantea, y es la obsolescencia programada, entendida como una baja calidad de los bienes de consumo que provoca invariablemente la generación de basura.

La visión sustentable sobre el desarrollo, no limita a Boulding a un mero proceso de acumulación, sino también a la distribución equitativa de la comunidad en un sentido espacial y temporal, ya que plantea la dimensión de equidad, entendida no solamente para la sociedad actual, sino también para la sociedad futura, lo cual propicie un desarrollo intergeneracional.

Este cambio en el paradigma tradicional, es rescatado también por el consultor español en desarrollo económico Francisco Alburquerque (2020), quien menciona que “No basta ya con desarrollar industria que genere riqueza y derrama económica, sino que también, debe considerar el uso de las energías renovables, el manejo responsable de los recursos energéticos, y que a su vez se incorporen en sus modelos una producción limpia.”

Sin duda, las reflexiones de Boulding sentaron un prescindente en la comprensión de los límites que nuestro sistema económico representa, así como aquellos elementos necesarios para garantizar un desarrollo sustentable a las generaciones actuales y futuras en este viaje a través de nuestro planeta-nave espacial Tierra.

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